http://sevillapedia.wikanda.es/wiki/Gastronom%C3%ADa_de_Lebrija


http://www.lebrijadigital.com/secciones/37-gastronomia


http://www.pueblosandaluces.com/pueblos/gastronomia.asp?pr=Sevilla&pu=Lebrija&cat=Gastronomia&ai=1


http://averroes.ced.junta-andalucia.es/virgendelcastillo/lebrija/Lebrija1/Juegos%20y%20gastronomia/JUEGOS.htm

LA GASTRONOMÍA

La gastronomía de Lebrija la podemos clasificar según la época del año en la que nos encontremos.
Llegando la Semana Santa en Lebrija es típico comer rosquetes y torrijas.
En las cruces de mayo se preparan caracoles (blanquillos) acompañados de habas cochas y fino de la tierra. A altas horas de la madrugada, también en estas fiestas se ofrecen las tortas con aceite (pan con aceite en un lebrillo).
La repostería navideña está caracterizada por los dulces que preparan las monjas de clausura como el rebaño, las tortas, coronillas, contando siempre con los polvorones y cortadillos.
Hay otras platos que son más comunes de encontrar en nuestra gastronomía como es el ajo, que tiene una receta muy fácil de preparar.


RECETAS:

Torrijas


Ingredientes
Pan de molde partido a rebanadas, no muy gruesas.

Leche.

Azúcar

Miel

Una cáscara de limón y una ramita de canela.

Huevos.

Preparación


Se hierve la leche con la cáscara de limón y la rama de canela. Se le pone azúcar y se deja enfriar.

Se remojan las rebanadas de pan con cuidado de que no estén demasiado esponjadas. Se escurren bien. Se pasan por huevo batido y se fríen en abundante aceite.

Se hace un almíbar con la miel y un chorrito de agua. Se deja hervir. Para saber si ha llegado a su punto se pone la cuchara de haber removido, sobre un plato. Si se queda pegada (este truco es muy viejo, pero funciona) es que ha llegado a su punto. Se van pasando por ella, las torrijas ya frías (una a una). Se van sacando y poniendo sobre la fuente en que se hayan de servir.

Si se prefiere, en vez de remojarse en leche, se puede remojar en vino dulce (rebajado con un poco de agua). Siguiendo después, los mismos pasos de la receta anterior. También están riquísimas.


Ingredientes
Las dos carrilladas de una ternera.
La mitad de su peso, de cebollas.
Un vaso de vino tinto de buena calidad.
Medio vasito de vino dulce.
Medio vasito de aceite de oliva.
Una cucharada sopera de manteca blanca (de cerdo)
Un trozo de pimiento rojo y otro de pimiento verde.
Media cucharadita de pimienta, (blancas y negras, a partes iguales).
Un canutito de canela, una pizca de nuez moscada y una pizca de tomillo.

Al decir una pizca, queremos aclarar, que es la cantidad de especias o cualquier otro producto o condimento, que se pueda abarcar entre los dedos índice, medio y pulgar de una mano. “Medida”, por llamarlo de alguna manera, que podríamos decir que es universal y, por cierto, antiquísima, que debido a su utilidad aun permanece, no solo entre la gente de zonas antiguas o rurales, sino incluso entre ciertos cocineros de renombrada fama.


Preparación

En una cacerola se pone a calentar el aceite y la manteca. Se les agrega la carne troceada para que se rehogue ligeramente. A continuación se le añaden las cebollas finamente picadas y los pimientos. Se les da unas vueltas y se les agregan las especias y los vinos. Se deja hervir a fuego medio hasta que enternezca. Si fuera necesario se le podría añadir un poco de agua templada, aunque con prudencia, pues la gracia de este preparado consiste en que al final quede jugoso, pero sin exceso de líquido, como una salsa espesita. Se pasan las verduras por el pasapurés y se añaden al preparado, con la correspondiente sal. Después de hervir unos breves minutos se retira del fuego, se tapa y se deja reposar.

Esta carne, la de carrillada, es una de las más tiernas y sabrosas del animal. Para conseguir un perfecto punto de cocinado, se recomienda guisarla a fuego medio, para que desprenda con suavidad la sustancia que le proporciona una agradable textura y mejor sabor; en una olla o cacerola tradicional -de las de toda la vida- pues la olla a presión violenta la cocción deshaciendo los ingredientes sin que se mezclen debidamente los sabores y espese debidamente, la salsa.

Si se desea se le puede agregar la siguiente guarnición:

Se pelan unas patatas y se parten en rodajas de medio centímetro de grosor. Se les da un hervor en agua con un poco de sal o, mejor aun, con una pastilla de caldo concentrado disuelta en un poco de agua. Cuando estén casi tiernas, se escurren, se ponen sobre una bandeja y se les rocía con una ligera pasta que habremos hecho a base de ajos, perejil, aceite de oliva y sal, todo ello pasado por la batidora… o por el mortero y el pasapurés, si se dispone de tiempo. Se introducen durante un par de minutos en el microondas, o algunos más si es en horno normal. Se pueden servir junto al guiso de la carrillada.